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Introducción
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Reparto de pesos
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Cotas de dirección y suspensión
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Comportamiento dinámico
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Aerodinámica
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Frenos
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Rodaje, carburación y cuidados de los motores de explosión
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Conocimiento del equipo de radio
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Mantenimiento general
Introducción
Ayudas inestimables en la puesta a punto de un automodelo son:
• Montaje cuidadoso, y donde todas las partes móviles (dirección,
trapecios, ejes, barras estabilizadoras, etc) se muevan libremente.
• Montaje firme: los tornillos en rosca metálica deben
ir con fijatornillos. Se notará que unos son más fáciles
en salirse que otros.
• Instrucciones del fabricante.
• Los consejos de un automodelero experto.
• Disponer de herramientas de calidad, particularmente llaves
"allen" y destornilladores.
La puesta a punto comienza tras un montaje cuidadoso del coche, y su
simetría general que permita llevarlo recto y sin irregularidades.
Antes de profundizar en la puesta a punto, se debe prestar especial
atención a:
• Ruedas a izquierda y derecha de igual agarre y diámetro.
• Igual distancia entre ejes a izquierda y derecha.
• Iguales cotas de suspensión a izquierda y derecha.
• Iguales dureza de resortes y amortiguadores a izquierda y derecha.
• Iguales topes de suspensión a izquierda y derecha.
• Igual altura de chasis a izquierda y derecha.
• Igual apoyo de ruedas a izquierda y derecha. Es útil
levantar el coche sobre una superficie plana, y sucesivamente:
• Sin y con amortiguadores y barras estabilizadoras, igualar altura
al suelo de brazos de suspensión y caídas de rueda.
• Sin y con amortiguadores y barras estabilizadoras, igualar apoyo
de ruedas.
• En marcha lenta y con el mando de dirección en el centro
(libre) el coche debe ir recto (normalmente, esto se ajusta con los
"trims" en la emisora).
• Al acelerar y frenar en recta el coche debe ir recto. Nótese
que en coches de freno trasero, si al frenar se tuerce, puede ser debido
a que se bloquean las ruedas traseras (a ello contribuye la disminución
de carga en el eje trasero al frenar). Ver detalles.
Deberemos hacer un esfuerzo en conocer
nuestro coche, observar si se sueltan los tornillos, observar su comportamiento,
experimentar con las cotas de dirección y suspensión,
conocer los motores (particularmente en explosión), etc.
No obstante, un requisito previo es la simetría geométrica
y de apoyo del coche.
Es importante conocer dos términos:
• Un coche subvira si gira poco, o se va de adelante. Si bien
para principiantes puede ser recomendable, en competición deseamos
un coche que pueda ceñirse para adelantar por el interior.
• Un coche sobrevira si gira mucho, o se va de atrás, lo
que puede llegar a hacerlo ingobernable.
Generalmente, buscaremos un coche neutro, o que sobrevire ligeramente.
Asimismo, debemos distinguir en que aspectos es mejorable la estabilidad
del coche: si es difícil llevarlo recto en una recta larga (asegurarnos
de que la dirección está suave, aumentar avance de pivote,
ruedas delanteras más duras, etc), si no entra en curvas o subvira
demasiado (ver lo que sigue), etc.
Toda pequeña mejora, por insignificante que sea, merece consideración.
A veces, y dependiendo de nuestra sensibilidad, una pequeña variación
produce su efecto, que puede ser imperceptible, pero que se puede traducir
en décimas por vuelta ganadas o perdidas. Es entonces el cronómetro,
o el resultado de carrera, el que nos confirma si ganamos o perdemos.
Pero suele ocurrir que no estemos en carrera, o que no disponemos de
cronometraje fiable. Es entonces altamente recomendable recurrir a este
truco.
Recomendaciones generales para proceder a la puesta a punto:
• Hacer un solo cambio cada vez. Si hacemos dos cambios y el comportamiento
cambia, no sabremos a cuál se debe, e incluso los cambios pueden
tener efectos opuestos y no notarse en el comportamiento del coche.
• Hacer grandes cambios inicialmente para notar su efecto. Si
queremos hacer patente el efecto de una barra estabilizadora ajustable
la probaremos en sus posiciones extremas.
• Partir de reglajes conocidos, como los del fabricante o los
de un piloto experto.
Un parámetro físico que nos dará mucha información
sobre el estado de nuestro coche es la temperatura de cada una de sus
partes, y especialmente:
• Motor, tanto térmico como eléctrico.
• Neumáticos y suelo (asfalto o tierra).
• Baterías, particularmente en carga rápida.
• Regulador electrónico de velocidad (transistores de potencia)
en eléctricos.
Para medirla, podemos recurrir a:
• Tacto simple.
• Ebullición de saliva.
• Termómetro por infrarrojos.
Y no debemos olvidar el salto de temperatura de invierno a verano. Si
es típico un salto de 20 a 30 grados, el mismo salto se producirá
en la parte del coche en cuestión.
Reparto de pesos.
Generalmente, se prefiere un reparto de pesos que cargue ligeramente
el eje trasero: un 40% del peso sobre el eje delantero, y un 60% sobre
el trasero, el cual, como se ha explicado, debe cargar igualmente la
rueda derecha e izquierda en cada eje. Todo ello casi siempre estará
condicionado por el diseño básico del coche que haya hecho
el fabricante. Adicionalmente, son deseables:
• Centro de gravedad (CDG) lo más bajo posible. Con las
cotas de suspensión y el diámetro de neumáticos
podemos influir en la altura del CDG. El fabricante debe, por ejemplo,
situar el motor bajo, las baterías bajas (pegadas al chasis en
los coches eléctricos), diseñar un depósito bajo
en coches de explosión, etc.
• Bajo momento polar de inercia. Si imaginamos solamente los ejes
fijados al chasis, el resto de elementos (motor, baterías, servos,
depósito) deben estar lo más centrados posible.
a). Momento polar bajo (bueno) b). Momento polar alto (malo)
Los rectángulos grises representan los elementos típicos
de un coche (motor, baterías, servos, depósito, etc).
Lo ideal es que todos estén cerca del CDG del coche como en a).
Esto es intuitivo: si agarrásemos el coche por los ejes y lo
hiciésemos girar en horizontal, se entiende que a) es más
fácil de girar que b).
El caso del depósito de los coches de explosión es especial,
ya que implica un peso que disminuye según avanza la carrera,
por lo que lo ideal es que esté centrado en la vertical del CDG
del coche.
En los coches de tracción simple es donde es más fácil
acercarse a un bajo momento polar; en Gran Escala es donde se dan condiciones
ideales. Por el contrario:
• Los coches de Todo Terreno suelen tener diferencial central,
y la transmisión ocupa la parte central del coche. Ello hace,
por ejemplo, muy difícil centrar el depósito en los coches
de explosión Todo Terreno.
• En coches de pista 1/10 Touring 200 mm, de tracción total,
unos fabricantes optan por centrar pesos y situar en un lado elementos
de transmisión (correas), y otros por simplificar la transmisión
con un árbol central, lo que impide centrar otros elementos.
Los primeros tendrán un reparto de pesos más eficiente
y una transmisión menos eficiente, y los segundos al revés.
Cotas de dirección y suspensión.
Las principales cotas son las de geometría de dirección:
• Avance de pivote (“caster”) El pivote es el eje
donde gira cada rueda para virar a izquierda o derecha. El ángulo
de avance de pivote indica cuánto está "echado hacia
atrás" dicho eje; es deseable, además que por construcción
su prolongación cruce el suelo por el centro de la llanta, para
reducir esfuerzo en el servo de dirección. Este ajuste es muy
importante, para que el coche se alinee en recta por sí mismo,
y para estabilidad en recta a alta velocidad. Si notamos carencia de
estas cualidades, habremos de aumentar el avance.
• Caída (“camber”). Casi siempre negativa (ruedas
más cercanas entre sí por su parte superior que por la
inferior), lo que ayuda a que en condiciones de movimiento el neumático
apoye en el suelo el máximo de su superficie. En todo caso, debe
dar un desgaste uniforme en todo el ancho del neumático.
• Convergencia (“toe in”). Hay convergencia si las
ruedas están ruedas más cercanas entre sí por su
parte delantera que por la trasera; en caso contrario, hay divergencia.
La convergencia suele ser escasa o nula, e incluso puede haber divergencia
delantera en tracción a las cuatro ruedas (la tracción
y las holguras desharán la divergencia). Suele ser ajustable
asimismo en el tren trasero, donde una ligera convergencia aumenta agarre
trasero.
Otras medidas son:
• Ángulo de salida, o inclinación del eje de giro
con el pivote. Fijo por construcción. Nótese que lo ideal,
para que suponga menos esfuerzo sobre el servo de dirección,
es que el eje de pivote prolongado hacia el suelo pase por el centro
de la huella del neumático en el suelo. Desgraciadamente, en
muchos casos por construcción la rueda hace un movimiento de
barrido, en vez de pivotar.
• Ackerman: al igual que los coches escala 1/1, la disposición
de dirección y ejes sigue aproximadamente el polígono
de Ackerman, aunque la disposición del salva servos altera esta
configuración (éste debería ser muy largo, o bien
la dirección ser de cremallera), lo que se manifiesta en que
la rueda interior gira más que la exterior. Si alteramos esta
disposición, y hacemos que las ruedas giren más paralelas,
puede que aumentemos agarre delantero, a coste de gastar ruedas.
• Batalla, o distancia entre ejes. Debe ser la misma a ambos lados.
Un coche de batalla corta suele ser más maniobrero y nervioso.
• Vía, o ancho de ejes.
• Altura de chasis delantera y trasera, dureza de resortes, viscosidad
de aceite de amortiguadores, dureza de barras estabilizadoras ("antiroll
bars"), etc. Las barras estabilizadoras condicionan lo que rota
el chasis al tomar la curva, y el comportamiento individual de su correspondiente
eje. Nótese que en los amortiguadores puede haber pocos agujeros
en el pistón o chicos y aceite más fluido, o más
agujeros o grandes y aceite más denso; se recomienda esto último
para pista bacheada, o bien en general pues al ser el aceite menos viscoso
fugará menos por los retenes del amortiguador. Asimismo, existen
resortes progresivos (más duros cuanto más comprimidos),
que se distinguen por tener unas espiras más juntas que otras.
• Dureza de ruedas (grados "shore"): a menor dureza
mayor agarre, pero mayor desgaste. Un coche competitivo debe tener bastante
dirección, pero nótese que un exceso de agarre delantero
puede hacer el coche ingobernable. Véase dureza de neumáticos.
Nótese que muchas veces el cambio de dureza de ruedas debe ser
simultáneo; por ejemplo, si tenemos una combinación 40/35
y el coche es neutro pero falta agarre, podemos probar 35/30.
• Dureza de diferenciales. En diferenciales de piñones
(cónicos o rectos), a mayor viscosidad de su aceite, o mayor
dureza de ajuste del diferencial por otro modo, mejor tracción,
pero el coche es más crítico. Un diferencial bloqueado,
lo que puede suceder por quedarse seco de grasa o gripado, puede hacer
el coche ingobernable (véase cómo evitar el bloqueo de
diferenciales). Las viscosidades de los aceites de silicona empleados
normalmente en los diferenciales varían de 5.000 (suelto) a 50.000
(duro) cps, llegándose a 100.000 y 500.000 cps. Se aplican los
mismos conceptos en diferenciales de bolas.
• Reparto de pesos. Normalmente, más en el trasero, pero
es importante que sea la misma en ambos lados.
Para la puesta a punto del coche, debemos empezar con lo evidente: un
buen montaje, el coche no se va de lado al acelerar frenar o en alta
velocidad, una elección equilibrada de neumáticos, etc.
Una vez conseguido esto, y como se ha dicho, debemos buscar un coche
neutro, o sobrevirador pero gobernable. Si el coche sobrevira, podemos
modificar en el eje trasero (sin orden especial):
• Ablandar resortes traseros.
• Ablandar amortiguadores traseros (aceite menos viscoso).
• Ablandar estabilizadora trasera.
• Incrementar caída negativa del tren trasero (ojo al desgaste
de ruedas).
• Incrementar convergencia trasera.
• Bajar chasis en parte trasera.
• Incrementar ángulo de alerón o atrasarlo.
• Ruedas traseras de más agarre (compuesto más blando).
Para lograr lo mismo, puede procederse en sentido contrario en el tren
delantero, y todo al revés si el coche subvira. Para conseguir
un coche a nuestro gusto, deberemos modificar uno solo de los anteriores
parámetros cada vez.
En general muchos reglajes deben comprobarse:
• Con el chasis elevado (apoyado sobre tacos), sin que las ruedas
toquen el suelo: distancia de trapecios al suelo, caída de ruedas,
etc.
• Con el coche apoyado en sus ruedas.
Los efectos individuales de las cotas de suspensión son:
• Avance de pivote ("caster"):
• Mayor avance de pivote, o mangueta más inclinada hacia
atrás:
• El coche tuerce menos, y sale peor de las curvas.
• El coche endereza mejor y es más estable en recta.
• Menor avance de pivote, o mangueta menos inclinada hacia atrás:
• El coche tuerce más, y sale mejor de las curvas.
• El coche endereza peor y es menos estable en recta.
• Caída delantera (ante todo, la caída debe dar
desgaste uniforme):
• Más caída negativa delantera, o ruedas más
abiertas por abajo:
• Se baja en general el centro de gravedad, quedando el chasis
más bajo, lo que puede desgastarlo en pistas bacheadas o al frenar.
• Mejor respuesta a la dirección.
• Mejor agarre lateral.
• Menor posibilidad de vuelco.
• Menos caída negativa delantera, o ruedas menos abiertas
por abajo:
• Se sube en general el centro de gravedad.
• Menor respuesta a la dirección.
• Menor agarre lateral.
• Mayor posibilidad de vuelco.
• Caída trasera (ante todo, la caída debe dar desgaste
uniforme):
• Más caída negativa trasera, o ruedas más
abiertas por abajo:
• Mejor agarre lateral.
• Mejor frenada.
• Menos caída negativa trasera, o ruedas menos abiertas
por abajo:
• Menor agarre lateral.
• Peor frenada.
• Convergencia delantera ("toe-in"): suele ser positiva
(distancia entre ruedas delanteras menor por su parte delantera), aunque
a veces es negativa (divergencia)..
• Mas convergencia:
• Menos dirección.
• Más estabilidad en recta.
• Menos convergencia (incluso divergencia):
• Más dirección.
• Menos estabilidad en recta.
• Convergencia trasera ("toe-in"): siempre es positiva
(distancia entre ruedas traseras menor por su parte delantera).
• Mas convergencia:
• Más tracción en salida de curva.
• Más agarre trasero.
• Menos dirección en curva y saliendo de ella.
• Más estabilidad a alta velocidad.
• Menos velocidad punta.
• Menos convergencia (nunca divergencia):
• Menos agarre trasero.
• Menos estabilidad en recta.
Nótese que nunca se usa divergencia trasera, y que una buena
regla para la caída es que el desgaste en la parte interior y
exterior del neumático sea el mismo.
Los efectos de las barras estabilizadoras son:
• Barra estabilizadora más dura: menor agarre en su eje,
y mayor en el contrario, y menor transferencia de peso hacia la rueda
exterior en curva.
• Barra estabilizadora más blanda: mayor agarre en su eje,
y menor en el contrario, y mayor transferencia de peso hacia la rueda
exterior en curva.
Si aumentamos dureza en ambas, no cambiaremos relativamente el comportamiento
en ambos ejes, pero el coche rotará menos al entrar en curva
y tendrá mejor respuesta; por tanto, si hay poco agarre, y una
vez logrado un coche neutro, podemos proceder a ablandar ambas barras.
En principio, debemos intentar que la altura de chasis sea lo más
baja posible, aunque no reduciéndola tanto que:
• Rocemos continuamente el suelo, particularmente en coches de
todo terreno golpeando el chasis contra el suelo en los baches.
• Dificultemos la ventilación del motor.
Una altura de chasis reducida es importante para:
• Reducir tendencia al vuelco.
• Reducir transferencia de peso hacia las ruedas exteriores, mejorando
la tracción en curva.
Normalmente, se ajustará la altura de chasis según la
dureza de resortes y ajustando su posición en los amortiguadores
(precarga). Sin embargo, si aumentamos la precarga y el coche no dispone
de topes de suspensión en expansión, lo único que
lograremos será aumentar la altura de chasis.
Nótese en coches todo terreno se aplican los criterios anteriores,
pero aun así se prefieren chasis altos para no golpear el suelo,
sobre todo en circuitos muy degradados.
Recomendaciones generales pueden ser:
• Coches 1/10 pista: 5-8 mm.
• Coches 1/8 pista: 7-10 mm.
• Gran Escala: 10-15 mm.
• Todo Terreno: 30-50 mm.
Los efectos de la dureza de diferenciales, normalmente según
la viscosidad de su grasa, son:
• Diferencial más duro (grasa más viscosa):
• Mejor aceleración al salir de curva.
• Mejor frenada al entrar en curva.
• Eje más nervioso (en condiciones de buena tracción
se suele endurecer el diferencial).
• Diferencial más blando (grasa menos viscosa):
• Peor aceleración al salir de curva.
• Peor frenada al entrar en curva.
• Eje menos nervioso (en condiciones de poca tracción se
suele suavizar el diferencial).
Unos resortes duros hacen más rápidas las reacciones del
coche, y son apropiados para pistas rápidas y lisas. Unos resortes
blandos hacen el coche perezoso, aunque pueden ser apropiados en situaciones
de poco agarre. Los efectos de la dureza de resortes son (nótese
que respecto al rebote de ruedas, un resorte más duro debe ir
emparejado con aceite de amortiguador más viscoso):
• Resortes delanteros:
o Resortes delanteros más blandos (resortes finos):
? Más dirección.
? Más hundimiento al frenar.
? Para pistas bacheadas.
o Resortes delanteros más duros (resortes gruesos):
? Menos dirección.
? Menos hundimiento al frenar.
? Para pistas lisas.
• Resortes traseros:
• Resortes traseros más duros (resortes gruesos):
• Más tracción al salir de curva.
• Más hundimiento al acelerar.
• Dirección más lenta.
• Para pistas bacheadas.
• Resortes traseros más blandos (resortes finos):
• Menos tracción al salir de curva.
• Menos hundimiento al acelerar.
• Dirección más rápida.
• Para pistas lisas.
En cuanto a la viscosidad del aceite de los amortiguadores, hay que
tener en cuenta que su función es amortiguar la oscilación
que se produciría por el rebote de la suspensión. Un aceite
poco viscoso amortiguará poco dicha oscilación, pero permitirá
que la rueda siga más tiempo en contacto con el suelo, por lo
que es recomendable en asfalto irregular (pista), con baches (todo terreno),
o en condiciones de poco agarre. Si es muy poco viscoso, o hay falta
de aceite, el coche será poco controlable. Nótese que
es universal el uso de aceite de silicona, pues en su viscosidad no
influye la temperatura. Debemos vigilar que el amortiguador esté
siempre bien relleno de aceite (sin burbujas) y que sus retenes estén
en buen estado, sustituyéndolos periódicamente. En general:
• La viscosidad del aceite influye en la velocidad del movimiento
de trapecios de suspensión, pero no en su recorrido (ver función
de
• barras estabilizadoras y de la dureza de resortes).
• Un coche con resortes duros y amortiguación suave responderá
rápidamente, pudiendo llegar a ser nervioso. Un coche con resortes
blandos y amortiguación dura será más fácil
de conducir, pero poco competitivo.
• En pistas muy lisas de pueden ablandar a la vez amortiguadores
y resortes.
• En todo terreno, si los baches pequeños y frecuentes
(pista poco degradada) de pueden asimismo ablandar a la vez amortiguadores
y resortes. Si los baches se hacen mayores, deberemos ir endureciendo
resortes para que el chasis no golpee en el suelo.
Podemos experimentar con la inclinación de amortiguadores:
• Más inclinados (o en general con menos movimiento de
pistón para un movimiento dado de trapecio): coche dócil,
de más agarre lateral.
• Menos inclinados (o en general con más movimiento de
pistón para un movimiento dado de trapecio): coche sensible,
de menos agarre lateral.
En coches de pista puede haber limitadores del recorrido de la suspensión
en ambos sentidos:
• Hacia abajo: podemos evitar que el chasis toque el suelo al
hundir la suspensión si la pista es irregular, aunque en general
permitiremos que se acerque lo más posible.
• Hacia arriba: en general, sólo limitaremos el recorrido
de la suspensión en condiciones de mucho agarre, para evitar
volcar. Si la suspensión está limitada adelante el coche
girará mejor, pero puede perder tracción a mitad de curva
Otro parámetro, que generalmente no podremos variar mucho, es
el ancho del eje delantero:
• Eje delantero estrecho:
• Más dirección.
• Mayor riesgo de vuelco.
• Eje delantero ancho:
• Menos dirección.
• Menor riesgo de vuelco.
La batalla es la distancia entre ejes. Es fija por construcción,
aunque a veces el fabricante tiene varios modelos de chasis con diferente
batalla. En principio, si la batalla es menor, el coche es más
ágil. En todo caso, debemos comprobar que la distancia entre
ejes es la misma a izquierda y derecha.
El reparto de pesos asimismo nos vendrá fijada por el fabricante,
aunque a veces podemos experimentar ligeramente con la posición
de las baterías. Es importante que comprobemos, incluso con balanza,
que los pesos son los mismos a derecha e izquierda (centro de gravedad
centrado a derecha e izquierda) de modo que haya la misma tracción
en ruedas de la izquierda y derecha, y el coche no se vaya de lado en
aceleraciones o frenadas.
Pueden consultarse posibles modificaciones introducidas por algunos
fabricantes en la disposición de trapecios.
Comportamiento dinámico.
Todo lo anterior es fácil de conceptuar y medir si el coche está
quieto y centrado. Por el contrario:
• Al girar la dirección varían las cotas de dirección.
Puede comprobarse como el apoyo del neumático en el suelo varía
drásticamente.
• Al actuar la suspensión varían asimismo las cotas
de dirección y suspensión:
o Puede variar la convergencia delantera, lo que puede reducirse si
los tirantes de dirección a las manguetas quedan paralelas a
los trapecios.
o Puede variar el Avance de pivote. Algunos fabricantes hacen que la
prolongación de los ejes de los trapecios superior e inferior
pasen por el eje trasero para reducir este efecto.
o Pueden variar las caídas.
• Al acelerar se hunde la parte trasera del coche. Algunos fabricantes
inclinan los ejes de los trapecios traseros inferiores para reducir
este efecto.
• Si el motor es longitudinal, puede que al acelerar la inercia
del cigüeñal cambie el apoyo a derecha e izquierda, lo cual
debe compensarse con otro elemento, tal como diferencial o cambio, girando
en sentido contrario. Si el motor es transversal, puede producirse un
efecto similar cambiando apoyo entre trenes delantero y trasero.
• En coches de explosión, según se consuma la mezcla
cambiará su peso.
• El desgaste de neumáticos puede provocar variaciones
de comportamiento.
Aerodinámica.
Es importante aprovechar el paso por el aire del coche para obtener
un mayor efecto de adherencia al suelo. La aerodinámica del coche
depende sobre todo de la carrocería (incluyendo alerón),
y en menor medida de la altura del chasis sobre el suelo. La carrocería,
además de ser de forma óptima en el aspecto aerodinámico,
debe ser rígida y estar en buen estado: una carrocería
excesivamente deteriorada puede causar entradas de aire que hagan inestable
el coche.
Según la modalidad, la importancia de la carrocería es
mayor o menor:
• Es mucho más importante en pista que en todo terreno.
En todo terreno se ha de cuidar más bien que la carrocería
cubra el interior del coche, evitando la entrada de piedras, polvo y
barro.
• Es más importante cuanto menor es la relación
peso/potencia, o mayor es la velocidad del coche: en coches de pista
de motor de metanol se nota más la importancia de la carrocería
que si el motor es de gasolina (Gran Escala).
• En coches de pista es importante en carrocerías de prototipo
o fórmula; algo menos en turismos.
En general, probablemente en cada modalidad haya una carrocería
preferida por su comportamiento aerodinámico; esto tiene el inconveniente
de que las carreras tienden a disputarse con la misma carrocería,
que diferirá sólo en el color. Un punto de partida en
la elección de carrocería puede ser consultar la lista
de Carrocerías homologadas. Asimismo, es importante que el color
de la carrocería destaque respecto a la superficie en que se
corre:
• En coches de pista se deben evitar los colores oscuros (parecidos
al color del asfalto).
• En coches de todo terreno se deben evitar los colores pardos
(parecidos al color de la tierra).
Según adelantemos la posición del alerón en la
carrocería (colocado en su parte trasera por detrás del
eje trasero), modificaremos el carácter sobrevirador o subvirador
del coche:
• Si lo atrasamos, aumentaremos el apoyo trasero y el coche será
más subvirador, o menos sobrevirador (girará menos).
• Si lo adelantamos, disminuiremos el apoyo trasero y el coche
será menos subvirador, o más sobrevirador (girará
más).
No obstante, la posición, ángulo y dimensiones del alerón
están especificadas en los reglamentos de cada modalidad.
Es importante realizar la conocida prueba de asomar la mano por la ventanilla
montado en un coche a escala 1/1 en línea recta a unos 100 Km/h,
y enfrentarla al paso del aire con ángulo similar al usado en
los alerones de la carrocería. Podemos calibrar la fuerza del
aire sobre la mano, que será aproximadamente la que se ejercerá
sobre el alerón. Entonces podremos presionar sobre el alerón
con una fuerza parecida, y sacar conclusiones. Si por ejemplo se deforma
la carrocería, deberemos pensar que los puntos de anclaje de
la carrocería al chasis deben estar más cercanos a los
de anclaje del alerón a la carrocería.
Frenos.
En los frenos más sencillos (un sólo freno, al cuerpo
de un diferencial) no habrá más ajuste posible que la
dureza del resorte asociado, el brazo de palanca (varillaje), y la elección
de materiales, tanto de disco como de pinza. Una elección inadecuada
de materiales puede provocar la destrucción de los mismos en
pocos minutos.
Habremos de verificar que los discos no se queman, y que su duración
es razonable. Asimismo, verificaremos que no se fuerza demasiado el
servo de acelerador-freno, o en todo caso el encargado de actuar el
o los frenos. Es importante que en la frenada no se lleguen a blocar
las ruedas, y que frenen por igual ambas ruedas de cada eje (se observará
si, con la suspensión bien equilibrada, al frenar bruscamente
el coche vira hacia un lado).
La cosa se complica cuando hay más de un freno, o se frena a
las cuatro ruedas (coches Gran Escala). Entonces especialmente debemos
conocer la física de la frenada:
• Al frenar o acelerar hay una fuerza que actúa sobre el
centro de gravedad (cdg) del coche, que tiende a levantar el morro al
acelerar, y a bajarlo al frenar. Esa fuerza aumenta la carga en el tren
que se hunde, y disminuye en el que se levanta.
• La fuerza de frenada actúa en la zona de contacto de
las ruedas con el suelo. (Si sólo hay freno trasero, no habrá
fuerza de frenada bajo las ruedas delanteras).
• El coeficiente estático de rozamiento de los materiales
es mucho mayor que el dinámico. Por tanto, las ruedas no deben
llegar a bloquearse, lo que disminuiría drásticamente
su agarre al suelo, y el coche quedaría ingobernable.
• El rozamiento de los materiales es proporcionar a la carga vertical.
• Al frenar, como se ha dicho, se aumenta la carga sobre el tren
delantero, y por tanto se disminuye sobre el trasero, por lo que la
fuerza de frenada, obtenida por rozamiento, será mayor en el
tren delantero: van a ser especialmente las ruedas delanteras las que
frenan. Ello no quiere decir que podamos descuidar el tren trasero,
pues al disminuir el rozamiento en las ruedas traseras, puede ocurrir
que se bloqueen. Nótese que por efecto de la pérdida de
carga sobre el eje trasero podría ocurrir que éste se
levantase, como vemos continuamente en las motos de Gran Premio. (No
se levantará si sólo hay freno trasero).
Por tanto, el ajuste con freno en ambos ejes puede hacerse dejando suave
el trasero, e ir aumentando frenada en el delantero, hasta dejarla a
nuestro gusto, y en todo caso verificando que el coche frena recto y
sin blocar. Después, se irá aumentando frenada en el trasero,
buscando los mismos objetivos.
Y en todo caso, la frenada en ambas ruedas de cada eje debe ser equipolente,
lo que podemos verificar frenando y girando cada rueda con la mano.
Fuerzas frenando a cuatro y dos ruedas
Frenando a cuatro ruedas Frenando a dos ruedas
Rodaje, carburación y cuidados de los motores de explosión.
Los motores actuales, en los que el fabricante conoce bien tolerancias
y su variación por temperatura, el rodaje debe ser un período
de varios depósitos, en el que deberemos conocer el motor, y
ajustar su carburación desde el lado rico ("gordo").
El porcentaje de nitrometano debe ser el que luego vayamos a utilizar
en el uso normal del motor, lo que puede requerir un ajuste previo de
la altura de cámara; nótese que una cámara excesiva
puede hacer imposible la carburación, y que la altura de cámara
tal como el motor sale de fábrica suele ser para nitro al 25%
(o al 16% según categoría). Asimismo, no está de
más desmontar el motor antes de usarlo, comprobar que está
ligeramente aceitado, y comprobar que no hay virutas en su interior.
El porcentaje de nitro a usar obligará a elegir una bujía
de grado térmico "caliente" (filamento fino para poco
nitro, normalmente indicado como R4-R5) a "frío" (filamento
grueso para mucho nitro, normalmente indicado como R6-R8). Si tras arrancar
el motor se para al retirar el chispómetro, la bujía es
demasiado "fría", debiendo sustituirla por otra de
filamento más fino.
En los motores de explosión se debe prestar especial cuidado
a su carburación; en caso de duda, o fuerte temperatura exterior,
debemos abrir con generosidad la aguja de alta, notar sonido "cuatro
tiempos", ir cerrando hasta que notar que el coche no anda más,
y abrir ligeramente. Para ajustar la baja, partiendo de una apertura
generosa, ajustaremos primero el tornillo de ralentí, de modo
que el motor no se pare. Después iremos cerrando la aguja de
baja, hasta el punto en que el motor sube de vueltas, tras lo que abriremos
media vuelta. En todo caso, la comprobación de baja puede hacerse
parando el coche y acelerando de golpe (tal como para salida de carrera).
El ajuste de ralentí se hará de modo que a carburador
cerrado la marcha del motor sea suave, y no se pare. No obstante, un
motor dejado indefinidamente al ralentí tiende a engordarse (como
si la mezcla fuese rica) y puede llegar a pararse, pero no por ello
debemos cerrar agujas.
Nótese que la aguja de baja no influye a altas revoluciones por
estar fuera del surtidor, por lo que conviene regular primero la aguja
de alta.
Debemos cuidar asimismo la temperatura del motor, ya sea por medidor
infrarrojo, o bien recordando que "un lapo a tiempo es una victoria".
Para ajustar la longitud de la pipa de escape, conviene primero entender
su funcionamiento. Cuando la mezcla explota en el motor de dos tiempos,
el pistón desciende, y al abrir la lumbrera de escape los gases
son expulsados, pero al mismo tiempo al descender el pistón la
mezcla en el cárter es empujada al interior del cilindro. La
onda de presión en la pipa rebota en ella y vuelve a la velocidad
del sonido (340 m/seg) hacia el motor; en condiciones ideales debe alcanzar
el cilindro cuando se haya completado la admisión y terminado
el escape, ejerciendo un taponamiento que impida que por la lumbrera
de escape se pierda mezcla limpia. Por tanto, parece que en principio,
una determinada longitud de pipa optimizará dicho taponamiento
para una velocidad determinada de giro del motor. El problema es que
la onda de presión viaja a velocidad constante, pero las revoluciones
del motor son muy variables; de ahí se entiende que las pipas
para automodelismo son muy distintas que las de aeromodelismo, donde
el motor va siempre a tope; obsérvese su interior cónico.
La conclusión final es que:
• Una longitud corta dará un tiempo de retroceso corto,
y favorecerá un régimen alto de revoluciones, zonas rápidas
del circuito y final de recta.
• Una longitud larga dará un tiempo de retroceso largo,
y favorecerá un régimen bajo de revoluciones, zonas lentas
del circuito y salida de curva.
Haciendo números, en un motor que gira a 30.000 rpm, media revolución
dura 0.001 seg (1 milisegundo). En ese tiempo el sonido avanza 340 mm,
cuya mitad (170 mm) es equiparable a la distancia desde la lumbrera
de escape del motor al centro de la terminación cónica
interior de las pipas de competición.
En general, partiremos de situar la pipa a continuación del codo
de escape, observaremos tiempos, separaremos la pipa unos 20 mm, y observaremos
tiempos otra vez. Asimismo, podemos experimentar con la relación
de desmultiplicación, y verificar si incumplimos normas sobre
ruido acústico.
Conocimiento del equipo de radio.
Un somero conocimiento del equipo de radio es importante. Es común
en competición ver desprenderse el paquete de pilas, por lo que
su sujeción debe ser segura.
Mantenimiento general.
El coche se debe mantener limpio, particularmente los coches todo terreno
("un coche limpio es un coche feliz"), con revisión
de holguras y apriete de tornillos (el fijatornillos se debe usar con
generosidad). Nótese que algunos tornillos se aflojan, según
su ubicación, más que otros, llegando a ser recalcitrantes.
Las holguras moderadas son aceptables, pero al aumentar excesivamente
deberemos sustituir la pieza o rodamiento que la causa.
Los motores de explosión requieren mantenimiento cada pocas horas.
En los motores de metanol, la biela puede durar en condiciones entre
6 y 10 horas, y debemos acostumbrarnos a notar su holgura girando el
motor. El rodamiento principal puede durar entre 10 y 15 horas, y su
desgaste se nota por el ruido del motor. El conjunto pistón-camisa
debe durar más de 15 horas, y en todo caso, los cuidados sobre
el filtro de aire, que siempre debe tener aceite, influyen decisivamente
en la duración del motor. En general, el rodamiento delantero,
al no soportar esfuerzos, dura indefinidamente.
Particularmente en competición debemos usar repuestos nuevos,
así como empezar con neumáticos nuevos. Si el desgaste
del neumático no es uniforme en su parte interna y externa, posiblemente
la caída no es adecuada. Y si es excesivo, alguna cota puede
ser incorrecta, o el neumático no ser el adecuado.
No debemos olvidar el desgaste de engranajes, sobre todo los de los
ocultos (diferenciales). Si por falta de engrase se bloquea un eje de
diferencial, notaremos el coche ingobernable. Asimismo, los rodamientos
en toda la transmisión no son eternos.
Y por mucho que nos esforcemos en la puesta a punto y el mantenimiento
del coche, todo será inútil si nuestra conducción
no es cuidadosa, lo que incluye rehuir a pilotos de conducción
temeraria.
Recomendaciones para
el Mantenimiento:
Mantener el filtro de aire siempre limpio y aceitado, de esa
manera no entrará el polvo dentro del carburador teniendo un
buen rendimiento del mismo y alargando la vida del motor.
Lubricar periódicamente la cadena de transmisión con aceite
apto para tal fin.
Limpiar el auto cada vez se que termina de usar.
Revisar que los tornillos no se hallan aflojado.